martes, 2 de junio de 2015

El proceso en el ministerio.
Todo en la vida implica un proceso. Sí  hablamos de la vida vegetal encontraríamos allí procesos, la planta proviene de una semilla, la cual primero tiene que morir, no se convierte en planta de la noche a la mañana, lo mismo podríamos decir de toda clase de vida. El niño no camina de la noche a la mañana, esto también implica un proceso.
Hablar del ministerio cristiano es hablar también de un proceso, es decir, nadie se convierte en ministro de la noche a la mañana. El ministerio cristiano implica 4 grandes cosas:
        I.            Empieza con un llamado Divino. Al analizar todos los ministerios en la Biblia, encontramos que lo primero que ellos experimentaron fue el llamado. Llamado que ocurrió de diversas formas. A Moisés Dios lo llamó desde una zarza, a Isaías, Dios le dio una visión en  el templo, a Saulo se le reveló camino a Damasco, las formas fueron diferentes, pero todos ellos recibieron el llamado de Dios. Por lo tanto, nadie debe de ejercer el ministerio sino ha recibido este llamado de Dios.
      II.            Luego viene la preparación. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, los preparó durante tres años. Pablo pasó 9 años preparándose antes de empezar su ministerio, Eliseo pasó 12 años al lado de Elías luego de haber sido llamado, en fin, el segundo paso del ministerio es y debe ser la preparación. Lamentablemente muchas personas han ingresado al ministerio sin la debida preparación.
    III.            Luego de la preparación,  viene el equipamiento. Jesús luego de llamar a sus discípulos, los preparó, no los envío a predicar, sino que les dijo que no se muevan de Jerusalén sin revestidos del Espíritu Santo. Ahí los equipó con dones  para la tarea encomendada.
    IV.            Luego viene el envío. A las personas que Él ha llamado,  las prepara, luego las equipa, para posteriormente enviarlas.
      V.            Finalmente, a los que él envía, los respalda. La Biblia dice “Que ellos habiendo sido enviado, fueron respaldados por el Señor, confirmando la Palabra con grandes señales”(Mr.16:20)
Este es el proceso que nos enseñan las Escrituras, a las personas que Dios llama, prepara, a las que prepara,  equipa, y a las que equipa envía, y a las que envía respalda. Sigamos el proceso de Dios, no lo alteremos, para que seamos de bendición a su pueblo.


Ps. José Piza Nivela.

lunes, 1 de junio de 2015

La parábola de las 10 vírgenes.
En el día de hoy deseo ver la parábola de las diez vírgenes en el evangelio  según Mateo. Veamos algunas verdades de ésta parábola:
1.      La primera verdad de ésta parábola es la gran diferencia de preparación entre éstas vírgenes. Cinco de ellas se prepararon diligentemente  para la llegada del esposo. Éstas hicieron provisión de  suficiente aceite.
        La segunda verdad de ésta parábola es que la preparación es intransferible. Es decir, cada virgen debía de prepararse. En la vida cristiana, aunque se habla muchas veces de la unión de los creyentes entre sí como un cuerpo, se resalta también la individualidad, cada uno de nosotros somos llamados a prepararnos y a esforzarnos en nuestra vida cristiana.
3.      La tercera verdad es que la preparación de estas cinco vírgenes requirió de mucho tiempo. Ellas trabajaron arduamente en la fabricación del aceite por si  tardara el esposo. La madurez y el crecimiento espiritual de un creyente es algo que requiere esfuerzo y entrega permanente.
4.      Las vírgenes que se prepararon son llamadas prudentes, es decir, son llamadas sabias, las que no, son llamadas insensatas. Éste contraste se presenta mucho en la Biblia, en el libro de Proverbios se habla mucho del hombre sabio y del hombre necio, en los evangelios vuelve  aparecer ésta figura, la del hombre sabio, que edificó su casa sobre la roca, y la del hombre necio, que edificó su casa sobre la arena.
Amados,  hay gran sabiduría en aquellos que se preparan espiritualmente para el encuentro con su Salvador, la Biblia nos exhorta a que aquél día no nos sorprenda como  nos sorprende un ladrón, sino que velemos y seamos sabios.
Dios los bendiga.

Ps. José Piza Nivela.
Tema: La perseverancia de los santos.
Texto:” Mas el justo vivirá por fe;  Y si retrocediere, no agradará a mi alma”. (Hb.10:38)
Las Escrituras nos enseñan claramente que existen dos caminos, un camino ancho y espacioso y un camino estrecho. Para el justo la Biblia también dice que hay un camino., en el libro de Job 17, verso 9, se nos dice:” No obstante, proseguirá el justo su camino”.
Este texto se refiere al justo, el cuál proseguirá su camino, no desertará, no desmayará, sino que proseguirá en su camino. Aunque, sin duda alguna, el hombre justo encontrará muchas dificultades en su camino, y habrán momentos de desánimo, el continuará en su camino.
Este texto nos dice una gran verdad, la vida del justo, es descrita como una vida de acción, de esfuerzo, de entrega, de dedicación, es una vida de fe, de oración, de comunión, de santidad constante. No creemos que el qué acepte ha Jesús debe de tener una vida espiritualmente descuidada.
Las Escrituras nos advierten a no descuidar nuestra salvación, en ella encontramos una serie de admoniciones en contra de tener una vida espiritualmente descuidada, el autor a los hebreos nos dice:”Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”(10:39).
Encontramos el caso de algunas personas que abandonaron la fe, pero al hacer un estudio cuidadoso, notamos que realmente nunca habían nacido de nuevo. El apóstol Juan nos dice:” Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros."(2:9). Aquel memorable pasaje en el Evangelio de Juan es igualmente aplicable, donde nuestro Salvador habla de los pámpanos de la vid que no permanecen en ella, que son echados fuera y arrojados al fuego: estos son descritos como pámpanos en Cristo que no llevan fruto. ¿Son ellos verdaderos cristianos? ¿Cómo pueden serlo si no llevan fruto? "Por sus frutos los conoceréis." El pámpano que lleva fruto es limpiado, pero nunca es echado fuera. Quienes no llevan fruto no son figuras de verdaderos cristianos, sino que representan adecuadamente a simples profesantes. Nuestro Señor, en Mateo 7:22, nos habla en relación a muchos que en ese día dirán: "Señor, Señor," y que Él responderá: "Nunca os conocí." No les dirá: "Os he olvidado," sino más bien: "Nunca os conocí": nunca fueron realmente Sus discípulos.
Los santos son llamados a perseverar por varias razones:
·         Por la nueva naturaleza que poseemos. En primer lugar sostenemos la perseverancia de los santos, de manera muy clara a partir de la naturaleza de la vida que es impartida en la regeneración. ¿Qué dijo Pedro en relación a esta vida? (1 Pedro 1: 23) Él habla del pueblo de Dios como "siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre." Y en 1 Juan 3: 9 tenemos el mismo pensamiento planteado de otra forma: "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios." Es decir, la inclinación de la vida del cristiano no es hacia el pecado. No sería una descripción justa de su vida decir que vive en pecado; por el contrario, lucha y contiende contra el pecado, porque posee un principio interno que no puede pecar. La nueva vida no peca; es nacida de Dios, y no puede transgredir; y aunque la vieja naturaleza está en guerra contra ella, sin embargo la nueva vida prevalece de tal manera en el cristiano, que es guardado de vivir en pecado. Todos nosotros sabemos que la vida que es dada en el nuevo nacimiento está íntimamente conectada con la fe. Ahora, la fe es en sí misma un principio conquistador. En la Primera Epístola de Juan, que es un gran tesoro de argumentación (1 Juan 5: 4) se nos dice: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?" Vean, entonces, que lo que es nacido de Dios en nosotros, es decir, la nueva vida, es un principio conquistador; no se sugiere para nada que puede ser derrotada alguna vez: y la fe, que es un signo exterior, es en sí misma una eterna triunfadora. Otro pasaje afirma también lo mismo, y es Mateo 24: 24, donde el Señor Jesús ha estado hablando de los falsos profetas que van a engañar a muchos. "Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos." Y esto demuestra que es imposible que los escogidos sean engañados por ellos. De las ovejas de Cristo se dice: "Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños," sino que por instinto divino ellos conocen la voz del Buen Pastor, y lo siguen. Un argumento muy bendito para la seguridad del creyente se encuentra en la intercesión de nuestro Señor. No necesitan buscar la referencia bíblica, pues ustedes la conocen muy bien, que muestra la conexión entre la intercesión viva de Cristo y la perseverancia de Su pueblo: "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos." (Hebreos 7: 25) Si quisieran un ejemplo de esto, deben ver el caso de Pedro que está registrado en Lucas 22: 31, donde nuestro Señor dice: "Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos." La intercesión de Cristo no salva a Su pueblo de las pruebas, ni de las tentaciones, ni de ser sacudido hacia arriba y hacia abajo como el trigo en la criba, ni tampoco lo salva de una cierta medida de pecado y de dolor, pero sí lo salva de la apostasía total. Pedro fue conservado, y aunque él negó a su Señor, esto fue sólo una excepción a la grandiosa regla de su vida. Por gracia prosiguió en su camino, porque no sólo en ese momento, sino muchas otras veces, aunque pecó, tenía un abogado ante el Padre, Jesucristo el justo. Ahora tenemos un cuarto argumento. Acumulamos una segura confianza en la perseverancia de los santos por el carácter y la obra de Cristo. Voy a ser muy breve en esto, pues confío que ustedes conocen tan bien a mi Señor que no necesita ninguna palabra de recomendación de parte mía para ustedes; pero si lo conocen, dirán lo mismo que el apóstol dice en 2 Timoteo 1:12, "Porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día." Él no dijo: "yo sé en quién he creído," como lo cita la mayor parte de la gente, sino, "yo sé a quién he creído." Él conocía a Jesús, conocía Su corazón y Su fidelidad, conocía Su expiación y Su poder, conocía Su intercesión y Su fuerza; y él entregó su alma a Jesús por un acto de fe, y se sentía seguro.

Mi Señor es tan excelente en todas las cosas que sólo necesito darles un vislumbre de su carácter y ustedes verán lo que fue mientras habitó aquí entre los hombres. Al comienzo de Juan capítulo 13 leemos: "Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin." Si no hubiera amado a Sus discípulos hasta el fin cuando estaba aquí, podríamos concluir que es cambiante ahora como lo fue entonces; pero si amó a Sus elegidos hasta el fin cuando todavía estaba en Su humillación aquí abajo, esto nos trae la dulce y bendita confianza que ahora que Él está en el cielo, Él amará hasta el fin a quienes confían en Él.
En quinto lugar, podemos deducir la perseverancia de los santos del tenor del pacto de gracia. ¿Les gustaría comprobarlo por ustedes mismos? Si es así, entonces vayamos al Antiguo Testamento, a Jeremías 32 y allí encontrarán el pacto de gracia expuesto bastante ampliamente. A nosotros nos bastará leer el versículo cuarenta: "Y haré con ellos pacto eterno, que no volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí." Él no se apartará de ellos, y ellos no se apartarán de Él. ¿Qué puede ser mayor garantía de su perseverancia hasta el fin? Ahora es muy claro que éste es el pacto de gracia bajo el cual vivimos, con base en la Epístola a los Hebreos, pues el apóstol cita ese pasaje con ese objetivo, en el capítulo 8. El tema va más o menos así: "He aquí vienen días, dice le Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo." El sexto argumento, que es muy poderoso, se deduce de la fidelidad de Dios. Miren a Romanos 11: 29. ¿Qué dijo el apóstol allí, hablando por el Espíritu Santo? "Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios," que quiere decir que Él no da vida ni perdona a un hombre y lo llama por gracia y luego se arrepiente de lo que ha hecho, y retira las buenas cosas que ha otorgado. "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta." Cuando extiende Su mano para salvar no la retira hasta que la obra es consumada.
Su palabra es, "Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos." (Malaquías 3: 6). "Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá." (1 Samuel 15: 29). El apóstol quiere que afirmemos nuestra confianza en la perseverancia sobre la confirmación que la fidelidad divina ciertamente nos la va a dar. Él dice en 1 Corintios 1: 8 "El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor." Y nuevamente dice algo parecido en 1 Tesalonicenses 5: 24 "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
El séptimo y último argumento lo sacaremos de lo que ya ha sido hecho en nosotros. No haré más que citar las Escrituras, y dejar que penetren en sus mentes. Un bendito pasaje es el de Jeremías 31: 3: "Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia." Su no hubiera querido que su amor fuera eterno, no nos habría prolongado Su misericordia, pero debido a que ese amor es eterno, por tanto nos ha prolongado Su misericordia. 
     El apóstol argumenta de manera muy elaborada en romanos 5: 9, 10: "Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliado con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida." No puedo detenerme para mostrarles cuán enfática es cada palabra en estos versículos, pero así es: si Dios nos reconcilió cuando éramos enemigos, Él ciertamente nos salvará ahora que somos Sus amigos, y si nuestro Señor Jesús nos ha reconciliado por Su muerte, mucho más nos salvará por Su vida; así que podemos estar seguros de que Él no dejará ni abandonará a quienes ha llamado. 
Oseas 2: 19, 20. "Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová."

Lcdo. José Piza Nivela.
Esclavos de Jesucristo.
La palabra cristiano (en griego, Christianoi) era la que  identificaba  a los  discípulos de Jesucristo y lo asociaban con Él como su seguidor. De modo similar, los de la familia de César se referirían a ellos mismos como Kaisarianoi (aquellos de César) con el objetivo de mostrar su lealtad profunda al emperador romano. A diferencia de los Kaisarianoi, los cristianos, en cambio, no daban su lealtad suprema a Roma o a cualquier otro poder terrenal sino que toda su dedicación y adoración estaban solamente reservadas para Jesucristo.
Desde su aparición en Antioquía, el término cristiano se ha convertido en el sello predominante de aquellos que siguen a Jesús. Es una designación apropiada, pues se enfoca justamente en el protagonista principal de nuestra fe: Jesucristo. A pesar de eso irónicamente, la palabra misma solo aparece tres veces en el Nuevo Testamento; dos en el libro de los Hechos y una en 1 Pedro 4.16.
No obstante, la Biblia utiliza una metáfora con más frecuencia que cualquiera de estas. Es la imagen de un esclavo.
La palabra “esclavo” (doulos), aparece 124 veces en el Nuevo Testamento, lamentablemente ésta palabra ha sido traducida como “siervo”. Existen grandes diferencias entre un esclavo y un siervo:
        I.            Los siervos se contratan, los esclavos se compran.
     II.            Los siervos reciben paga, los esclavos no.
   III.            Los siervos pueden servir a varios señores, el esclavo solo a uno.
  IV.             Los siervo eligen a quién servir, los esclavos no.
    V.            Los siervos tienen derechos, los esclavos no.
Se calcula que a principios del primer siglo había alrededor de 12 millones de esclavos en el imperio Romano., pero a finales del año 100 habrían alrededor de 60 millones, esto se debía, a  que los pueblos conquistados eran convertidos en esclavos. Habían dos clases de esclavos, los “rústicos”, que vivían apartados en las minas o haciendas, dirigidos por un capataz, y los “urbanos”, que vivían en las ciudades , trabajando junto a sus amos,  como parte de la casa.
 Cuando el apóstol Pablo se refirió a sí mismo como esclavo de Cristo y como esclavo de Dios, sus lectores sabían exactamente a qué se refería. En el contexto grecorromano, como las ciudades a las que Pablo escribió, la libertad personal era preciada, la esclavitud era denigrante y la esclavitud auto impuesta era despreciable y abominable. Sin embargo, para Pablo, cuya única ambición era ser agradable a Cristo, no podría haber una designación más adecuada. Su vida giraba en torno al Amo. Nada más importaba, ni siquiera sus planes personales. Él lo expresa en Ro.1:1, Gál.1:10, Fil.1:1, Tito1:1.
Otros escritores del Nuevo Testamento se hicieron eco de la devo­ción sincera de Pablo al Señor. Santiago no se jactó de ser medio her­mano, en lugar de ello se llamó a sí mismo Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo (Santiago 1.1). Más tarde en su carta, Santia­go instruyó a sus lectores con estas palabras:¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos ... En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquel (4.13, 15). Tal lenguaje traza fuertemente la relación esclavo-amo. Los esclavos no podían ir y hacer lo que deseaban. Estaban obligados a seguir la volun­tad de su amo. Pedro, Judas y Juan también se designaron todos como esclavos obligados a hacer el trabajo del Señor. Estos hombres fueron com­pañeros de nuestro Salvador y los líderes de la iglesia primitiva (2 Pe.1:1., Judas1:1).
Cuando el apóstol Pablo habla de sus colaboradores, él los identifica cómo “consiervos”, ésta es la palabra griega “sundoulos”, qué significa compañeros en la esclavitud (Col.1:7).
Cuando examinamos el Nuevo Testamento, rápidamente encon­tramos que el término esclavo de Cristo  no estaba reservado para creyentes de bajo nivel o neófitos espirituales. Los apóstoles con entu­siasmo abrazaron el título para ellos mismos y también lo utilizaron para referirse a otros en el ministerio. No es sorprendente entonces, encontrar las imágenes de la esclavitud utilizadas con frecuencia por todas sus epístolas en referencia a la vida cristiana.
La palabra doulos, o esclavo, incluso se utiliza en todo el libro de Apocalipsis para describir la eterna relación de los creyentes con el Señor. Tanto al inicio como al final del libro, se nos dice que Dios  entregó esta revelación «para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto» (Apocalipsis 1.1). En Apocalipsis 7.3, a los con­vertidos que componen los 144,000 se les llama los siervos (esclavos de nuestro Dios).

 En Apocalipsis 10.7 se hace referencia a los profe­tas de manera similar con la palabra doulos, así como a los mártires en Apocalipsis 19.2. No obstante, no es sino hasta el final del libro que, en un sentido colectivo, se describe a todos los creyentes como los esclavos de Dios. Apocalipsis 22.3-4, un pasaje que describe las glorias del estado eterno, dice esto: «Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos (douloi) le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus fren­te. La realidad gloriosa es esta, como sus esclavos, usted y yo y cual­quier otro creyente de toda la historia humana gozosamente adorará y exaltará por toda la eternidad a nuestro amo celestial, el Rey de reyes y Señor de señores.

viernes, 29 de mayo de 2015


Tema: La guerra espiritual.
En Efesios capítulo 6, del verso 12 en adelante, el Apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos enseña ésta gran verdad.
A pesar del abuso que se ha hecho de éste tema y de las exageraciones al respecto, las Sagradas Escrituras nos muestran ésta gran verdad.
A causa de esto, es que las Escrituras nos llaman a fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza. Esta guerra no depende si usted lo cree o no, no es cuestión de que lo sintamos o no, desde el primer momento que aceptamos a Jesús como nuestro Señor, tanto usted como yo, nos hemos involucrado en el más grande de los conflictos que se hayan librado en ésta tierra.
Los creyentes en Jesucristo tenemos un enemigo común, éste enemigo ha venido a matar, robar y destruir, por lo tanto, es nuestra enorme responsabilidad de fortalecernos en Dios. El Señor desea que cada uno de nosotros seamos creyentes fortalecidos, no es Su voluntad que existan creyentes débiles. Las Escrituras nos muestran las armas espirituales para poder ser constantemente revestidos del poder y la autoridad de nuestro Dios.
Entre una de esas armas tenemos la oración. Me viene a la mente la experiencia de David cuando regresó a su campamento en Siclag, la Biblia nos dice que los amalecitas había saqueado, destruido y llevado cautivo a las mujeres e hijos de David y de sus hombres.Tanto David como sus hombres lloraron hasta que les faltaron las fuerzas, para agravar la situación, el pueblo que estaba con David habló de apedrearlo. En medio de ésta situación difícil, la Biblia dice, que David se fortaleció en Jehová su Dios,
Obviamente, la Biblia no dice cómo David se fortaleció en Dios, pero por el contexto general de la Biblia, sabemos que el debió de haberse acercado a Dios a través de la oración, pues por medio de ella, somos fortalecidos en el hombre interior por su Espíritu.
Amado, recuerde ésta gran verdad, su lucha no es contra vecino, ni jefe, ni agente humano, usted pelea contra miles de demonios, que desean arruinar su vida y la de los suyos. Pongamos en práctica el llamado  de  Dios, fortaleciéndonos en El y en el poder de su fuerza.
Dios lo bendiga.

Lcdo. José Piza Nivela.

jueves, 28 de mayo de 2015

Tema. Mirad a mí.

Tema : Mirad a mí
Texto:Mirad a mí,  y sed salvos,  todos los términos de la tierra,  porque yo soy Dios,  y no hay más.
(Isaías 45:22)
La orden que Dios nos da por medio de este texto, es de que miremos. Este verbo significa admitir, reconocer y permanecer. A la única persona a la que debemos de mirar es a nuestro Dios. 
Permítame decirle algunas verdades que nos enseña este hermoso texto:
1.¿Para que debemos de mirar a nuestro Dios?
Debemos de mirarlo en busca de tres cosas. En primer lugar, en busca de perdón, pues El es el único que puede y desea perdonarnos. En segundo lugar, en busca de salvación, El dice que lo miremos a El y serán salvos todos los términos de la tierra en último lugar, debemos de mirarlo en busca de liberación, Dios tiene toda la autoridad para librarnos de nuestras ataduras producidas por el pecado.
2.¿ Porqué debemos mirarlo?
Debemos de mirarlo por que es Su orden.
Por que es Su promesa.
Por que es Su voluntad.
3. ¿Cuándo debemos de mirarlo?
Debemos de poner nuestra mirada en El, en todo momento, hoy es el día aceptable, hoy es el dia de salvación. Las Escrituras dicen que los que lo miraron fueron alumbrados.
4.¿Quienes deben de mirarlo?
El texto nos dice que deben hacerlo todos los términos de la tierra, es decir, todo ser humano, sin importar la condición en qué éste se encuentre
5¿Cual es la consecuencia de poner nuestra mirada en El?
La bendita consecuencia de poner nuestra mirada solo en El, es la eterna salvación de nuestras almas, su constante cuidado amoroso sobre nuestras vidas.
Lo invito amado lector a que sea sabio y ponga la mirada en Aquel que tiene toda la disposición de que usted lo pueda ver en todo su esplendor.
Dios lo bendiga.
Lcdo.José Piza.

Tema: La presencia de Dios no es un amuleto.



Texto: 1 Samuel 4.
“ Y Samuel habló a todo Israel.  Por aquel tiempo salió Israel a encontrar en batalla a los filisteos,  y acampó junto a Eben- ezer,  y los filisteos acamparon en Afec. Y los filisteos presentaron la batalla a Israel;  y trabándose el combate,  Israel fue vencido delante de los filisteos,  los cuales hirieron en la batalla en el campo como a cuatro mil hombres. Cuando volvió el pueblo al campamento,  los ancianos de Israel dijeron:  ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los filisteos?  Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová,  para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos. Y envió el pueblo a Silo,  y trajeron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos,  que moraba entre los querubines;  y los dos hijos de Elí,  Ofni y Finees,  estaban allí con el arca del pacto de Dios. Aconteció que cuando el arca del pacto de Jehová llegó al campamento,  todo Israel gritó con tan gran júbilo que la tierra tembló. Cuando los filisteos oyeron la voz de júbilo,  dijeron:  ¿Qué voz de gran júbilo es esta en el campamento de los hebreos?  Y supieron que el arca de Jehová había sido traída al campamento. Y los filisteos tuvieron miedo,  porque decían:  Ha venido Dios al campamento.  Y dijeron:  ¡Ay de nosotros!  pues antes de ahora no fue así. ¡Ay de nosotros!  ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos?  Estos son los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga en el desierto.  Esforzaos,  oh filisteos,  y sed hombres,  para que no sirváis a los hebreos,  como ellos os han servido a vosotros;  sed hombres,  y pelead. Pelearon,  pues,  los filisteos,  e Israel fue vencido,  y huyeron cada cual a sus tiendas;  y fue hecha muy grande mortandad,  pues cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie.
Introducción.- Una vez más el pueblo de Israel está en guerra contra uno de su más feroz enemigo, los filisteos, realmente los filisteos eran como una piedra en el zapato que evitaban la tranquilidad del pueblo de Dios.
Al ver a su enemigo presentándole la batalla, el pueblo de Israel decide traer el arca, símbolo de la presencia de Dios, para que Dios les de la victoria. Pero, lamentablemente para ellos, de poco o nada , les sirvió tener el arca de su lado , pues el pueblo de Israel fue vencido delante de los filisteos.
 Extraigamos algunas verdades espirituales de ésta historia:
1.      Las Escrituras nos enseñas que se había trabado el combate. Permítame decirle, que no solamente el combate se había trabado, sino que toda la vida espiritual de Israel estaba trabada, pues se habían dedicado a hacer lo malo antes los ojos de Jehová. Las Escrituras enseñan que cuando desobedecemos al Señor, El envía  su ángel,  para que estorbe nuestro camino(Sal.35:6)
2.      Ellos traen el arca para que se destrabe la batalla. Ellos trajeron el arca para que la presencia de Dios destrabe ésta batalla, la Biblia dice que la batalla no se destrabó, sino más bien, la batalla se perdió. No funciona, amado hermano, llevar la presencia de Dios al campo de batalla, cuando nuestra vida no está alineada con los preceptos de Dios.
3.      La presencia de Dios no funciona en un ambiente de perversidad ni mucho menos de guerra. El lugar de habitación del arca era un ambiente de paz y de santidad, más los que vivían alrededor de ella estaban llenos de pecado y maldad. De nada sirve que oremos por nuestro matrimonio o que pidamos oración para que Dios lo restaure, sino estamos dispuestos a ceder, de nada sirve que pidamos oración para ser libres del alcoholismo, sino estamos dispuestos a renunciar a éste vicio, podemos irnos a retiros, podemos pasar las 24 horas del día encerrados en la iglesia y asistir los 365 días del año, pero si no nos alejamos de nuestros malos caminos, nuestra vida seguirá siendo igual.
4.      Antes que llegue el arca habían muerto 4000, cuando ésta llegó, murieron 30000. A veces llevamos a las personas a la iglesia para que éstas cambien, pero el asistir a la iglesia no cambia a nadie, cargar la Biblia bajo el brazo no produce ningún efecto.
5.      La presencia de Dios no es para solucionar problemas. Dios no vino para solucionar problemas, El vino para ser nuestro Señor, cuando El sea el Señor de nuestras vidas, El se encargará de nuestros problemas. Recordemos que la presencia no es para que nos sintamos bien, si no que soy yo el que debo de hacer sentir bien a Dios, pues mi propósito debe de ser de agradarle.
6.      El pueblo de Israel gritó, gritó no por Dios, sino por los beneficios qué podían obtener por causa de Dios. Israel se esforzó en traer el arca, en gritar, tuvieron gran entusiasmo, hubo fervor, pero no había relación con el Dios del arca. En muchas ocasione buscamos a Dios, no por lo que El es, sino por lo que podemos obtener de Él.
7.      Dios no pelea lo que yo organizo. Dios pelea lo que El organiza.
8.      Finalmente, el pecado no se soluciona trayendo el arca o la presencia de Dios, el pecado se soluciona con arrepentimiento.
Dios lo bendiga.
Lcdo. José Piza Nivela.